Una colombia agraria


Contexto: Colombia, cuya extensión continental alcanza los 114 millones de Hectáreas, apenas 22 millones de ellas son aptas para la Agricultura, pero de acuerdo al último Censo Agropecuario solo cultivamos en 7 millones de ellas, ó sea, que más del doble de dicha área cultivable esta desaprovechada y coincide con zonas nacionales en las cuales la tributación predial es inexistente ó de ínfimo valor.

Ahora si observamos el contexto mundial, según la FAO la demanda mundial por alimentos debe aumentar en un 70% de la producción actual, si queremos atender los 10.000 millones de personas que seremos en los próximos 30 años.

Y si a lo anterior le agregamos la realidad inocultable del cambio climático, la elevación de nuestros niveles del Mar por los derretimientos polares, la disminución de nuestros glaciares, el deterioro de nuestros suelos, la erosión y la desertización, sabremos entonces con elevada alarma que las fronteras agrícolas se reducirán rápidamente de manera global y por ende la vulnerabilidad de sus habitantes más pobres.

PROPUESTA: UNA COLOMBIA AGRARIA

La tecnología es una fuerza moralmente neutra, capaz de convertir la superficie de un planeta en un cálido vecindario decía Arnold Toynbee.

Un Campo Labrado debe ser el sinónimo exacto de un "agro inteligente" donde el mejor uso del suelo y el uso racional del agua sea su constante.

Un "agro inteligente" es aquél que tras factores debe por siempre conjugar:

Protección del Agua, cambio de uso del suelo ocioso o subutilizado, y la obtención vía ingeniería genética de variedades mejoradas y resistentes a la sequía, tolerantes a la salinidad y adaptables a los suelos y su ácidez.

Lo anterior no sólo permitirá vencer carestía de alimentos propios de nuestra seguridad alimentaria, sino también, obtener rentas ó ingresos frescos necesarios para el desarrollo sostenible de nuestros suelos y la restauración inmediata de zonas donde se reclama reforestaciones a gran escala y conservación de bosques en pie así como protección del bosque natural.

Agriculturas controladas, agriculturas de precisión, bajo invernadero y a cielo abierto serán las constantes de una política agraria que comprometa el uso efectivo de nuestros suelos, sus periódicos análisis y la aplicación de nutrientes orgánicos que garanticen la salud alimentaria de nuestra población.
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